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“En marzo del 2018 empecé a tener problemas con la gente que más me importa, mi esposo y mi hijo. Por más que yo intentaba solucionar las cosas, no lograba tranquilizarme. Fue ahí donde me di cuenta que necesitaba algo más.

Cuando fui a la plática introductoria de meditación, Isa dijo algo que hasta la fecha me sigue impactando. Ella dijo que buscaba la felicidad en cosas externas. Así era como yo me había sentido todo este tiempo, no estaba conciliando mi propia felicidad dentro de mi, quería que mi esposo hiciera lo que yo quería o que mi hijo se portara de cierta manera para yo poder controlar las situaciones y así sentir la felicidad.

Han pasado nueve meses desde que empecé a meditar y han pasado muchísimas cosas y he aprendido muchísimo sobre mi persona, pero el cambio más importante que he sentido es lo consciente que he sido de todos mis actos. Volverme consciente de porque hago las cosas, ya sea buenas o malas, me ha ayudado a ya no controlar cosas que no tienen nada que ver conmigo. Me dejé de tomar las cosas tan personales y me empecé a dejar de juzgar tanto.

Todavía me falta un enorme camino por recorrer, pero definitivamente meditar por 40 minutos al día me ha cambiado la vida.”
-Andrea, Mamá, 28 años.