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“Cuando Isa me contó por primera vez del "encanto" se me hizo un concepto medio raro y me costó agarrarle la onda la primera vez, pero conforme fue pasando el tiempo y mi práctica empezó a avanzar,  empecé a escuchar más a ese compás interno que me decía a donde ir. El confiar en él y dejar que me guíe me ha llevado a hacer cosas que me han sorprendido a mí misma, a vivir experiencias que me llenan muchísimo y a conocer gente que se ha vuelto muy importante en mi vida.

 

Otro de los cambios más notorios es que soy mucho más agradecida.

Momentos que antes parecían "normales" como reírme con mis amigos o pasar tiempo con mi familia, ahora los disfruto más porque estoy consciente tanto del valor de la gente, como del momento en sí.

 

También me ha ayudado a hacer las paces con el conflicto en general. Antes creía que el ser espiritual significaba estar siempre feliz y no tener ningún problema, pero ahora entiendo que tiene que ver con vivir lo que sea que esté pasando en el momento, intentar disfrutar de todo (hasta las situaciones que llegan a ser incómodas) y aprender de ellas.

 

Suena medio cliché que la meditación puede cambiar tu vida pero la verdad, cambió la mía en muchas maneras. Ojalá más gente quiera aventarse a experimentar esta práctica tan increíble.”
-Andrea, Alumna. 24 años