Los Pequeños Detalles de la Vida


Muchas veces nos encontramos tan atrapados por nuestra mente, en una guerra de pensamientos, que nos perdemos y nos olvidamos de todo lo que está pasando a nuestro alrededor. Pensamos en el pasado y nos da melancolía, pensamos en el futuro y nos da ansiedad. Entonces no perdemos del presente, del único momento que existe, del único momento que ha existido. Toda nuestra vida se ha desenvuelto en el presente. Al estar tan atrapados en nuestra propia mente se nos olvida parar, voltear a ver nuestro alrededor y disfrutar. Disfrutar de las cosas grandes y de las cosas chiquitas, disfrutar de los pequeños detalles de la vida.

Como meditadores, tocamos base con esa parte interior y más profunda de nosotros mismos. Al salir de la meditación, en el día a día empezamos a notar y a descubrir cosas que antes pasaban desapercibidas. Algunos empiezan a ver los colores más brillantes, algunos les sabe mejor la comida, algunos escuchan pajaritos afuera de su ventana, y por primera vez en su vida, disfrutan el hermoso canto. Nos dejamos de enfocar en tratar de controlar los aspectos grandes de nuestra vida y empezamos a disfrutar los pequeños detalles de la vida. Y entonces la vida empieza a fluir.

Cuando únicamente nos estamos enfocando en los eventos grandes de nuestra vida y como controlarlos se nos olvida que los pequeños detalles de la vida son igual de importantes. Se nos olvida parar a disfrutar todas las cosas hermosas y sincronías de la vida que están pasando al mismo tiempo. Cosas sencillas como la sonrisa de un extraño en la calle, el olor de una flor o encontrarte a un amigo de hace muchos años y sentir como si no hubiera pasado ni un solo día.

Cuando nos conectamos con nuestra verdadera esencia, espontáneamente empezamos a disfrutar todos los pequeños detalles de la vida. Vemos y apreciamos mucho más la belleza que hay en la naturaleza. La admiramos y nos sentimos mucho más conectada con ella. Nos desconectamos más y más de las cosas que no nos sirven, del drama y de los chismes. Y en vez buscamos cada vez más las cosas que son buenas para nosotros. Desde compañía y comida hasta cosas más grandes. Y aunque muchas veces los eventos grandes de nuestra vida no se den como lo esperábamos, sabemos que hay una razón más importante de porque se dio de la manera que se dio. Y al mismo tiempo entendemos que el camino que tomamos es mucho más importante y aprendemos a disfrutar y a valorar todas esas pequeñas cosas que nos encontramos en el camino. Al final nos damos cuenta que esos pequeños detalles que aprendemos a disfrutar realmente son cosas grandes e importantes en nuestras vidas. Y el hecho de que las aprendemos a disfrutar es una reflexión de nuestro estado de conciencia y la evolución que hemos tenido en nuestra existencia.


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