La culminación de pequeños cambios…


Hoy en día, en la era digital, estamos acostumbrados a la gratificación instantánea. Queremos todo en el momento, lo queremos rápido y eficiente.

Hay alumnos qué al poco tiempo de aprender a meditar se llegan a decepcionar cuando inmediatamente no están teniendo experiencias de cambios drásticos de vida. Estamos acostumbrados a la gratificación instantánea y demandamos cambios grandes de la noche a la mañana.

La realidad es que los cambios de la meditación pueden ser lentos y poco notables, especialmente al principio. Para crear cambios importantes y duraderos en nuestra vida el cambio tiene que darse poco a poco para irse integrando de manera real a nuestra vida diaria.

Puede no haber un cambio drástico rápido, pero si hay muchos cambios pequeños sucediendo al mismo tiempo. Es la acumulación de todos estos pequeños cambios actuando en conjunto que hacen que con el tiempo haya un cambio significativo y duradero en nuestra vida. Al demandar cambios rápidos no estamos respetando como es que los cambios se llegan a dar en la vida. Las montañas no crecen de un día al otro, es la acumulación de años lo que crea montañas majestuosas.

Es el resultado de todos estos pequeños cambios y pequeñas decisiones que al acumularse crean cambios significativos en nuestro nivel de conciencia y la calidad de nuestra vida. Todos los cambios así suceden. Para poder correr un maratón, no entrenamos un día y el día siguiente lo corremos sin problemas. Si no que cada día entrenamos y hacemos pequeños cambios en nuestra dieta, en nuestros hábitos de sueño y muchas cosas más. Poco a poco notamos que cada día nuestro rendimiento va mejorando. Con todos estos cambios trabajando en conjunto empezamos a correr y a rendir cada día más hasta que llega el día en que corremos 42 kilómetros. Es entonces cuando podemos apreciar todo el camino que hemos recorrido y como llegamos ahí gracias a todos los pequeños cambios que fuimos haciendo.

La meditación funciona de la misma manera, es la culminación de muchos pequeños cambios que resultan en un cambio drástico en nuestra vida. Al empezar a escuchar nuestro cuerpo empezamos a tomar pequeñas decisiones que van cambiando nuestra vida. Empezamos a notar como cosas que nos hacían enojar no nos hacen enojar tanto, como dormimos mejor, como comemos cosas que nos hacen bien, como espontáneamente estamos contentos, como la vida simplemente se vuelve feliz y disfrutamos cada parte de ella.

Es como tratar de ver el pasto crecer y estarlo observando todo el tiempo. Cada día no parece ser que el pasto está más alto que el día anterior. Pero después de un mes hay un cambio muy notable. Así que por ahora, cerremos los ojos dos veces al día y meditemos. Estamos cambiando y evolucionando mucho más rápido de lo que creemos. Después de un tiempo, cuando nos acordemos del pasado veremos el camino tan increíble que hemos recorrido.


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