La comodidad está sobrevaluada.


Entre más crecemos más aprendemos, más aceptamos lo que somos y lo que queremos ser. Aceptamos nuestra historia, nuestros errores y nuestros aprendizajes. Aceptamos nuestras supuestas limitaciones. Encontramos comodidad con la idea de lo que creemos que somos.

Muchas veces pensamos que la comodidad es la meta de nuestro trabajo espiritual o psicológico. Pensamos que si estamos incomodos estamos haciendo algo mal o tenemos que encontrar la manera de regresar al lugar de comodidad. Pero esa suposición es incorrecta.

Hay momentos en los que encontramos comodidad y confort. Encontramos nuestro centro. Y luego la vida dice algo como, “okay, perfecto, ya tenemos una base; una experiencia del sentimiento de estar completo al que puedo regresar. Ahora es tiempo de expandir, de tomar más de la vida, más de la consciencia. Es tiempo de dejar de ignorar. Ahora es momento de tomar aún más responsabilidad en la vida y felicidad tanto nuestra como la de todos nuestros hermanos y hermanas. Es el tiempo de poseer la verdad de nuestro ser a un nivel más profundo, de poseer nuestro lugar como expresiones de lo divino en este y en cada momento.

Y con este pensamiento, nos expandimos. Hacia fuera desde el centro. Poseemos mucha más consciencia de la que creíamos que estaba disponible para nosotros. A veces expandirnos es incómodo. Como un brazo que ha estado enyesado por 1 mes, cuando quitan el yeso tan solo el aire dándole al brazo causa dolor. De esta manera, poseemos esta parte de nosotros mismos que ha sido inconsciente e ignorada, y es incómodo.

Por eso tenemos que poseer la incomodidad, abrazarla. La incomodidad es una excelente noticia. Significa que estamos haciendo nuestro trabajo. La incomodidad significa que estamos creciendo. Ahora tenemos la oportunidad de encontrar la comodidad aun teniendo este crecimiento. ¿Cómo puedo ser feliz sabiendo esto? Eso se vuelve nuestro trabajo del día. No tratar de tapar nuestro crecimiento comiendo, o con sexo, o hablando mal de otros, o tomando sustancias toxicas; pero viendo desde nuestro lugar en el centro de todo, reconociendo nuestra unidad con el mundo y el universo, reconociendo que el mundo solo quiere cosas buenas para nosotros y está pidiendo ayuda de nuestra consciencia más elevada para que podamos verla y caminar en esa dirección.

Y con este paso y el siguiente; y este movimiento y en el acto de hacer servicio a algo más grande que nuestro ego, encontramos una nueva experiencia de comodidad.

El universo es infinito. La consciencia es también infinita. Nuestra capacidad de crecer y de poseer nuestro propio lugar en la consciencia es infinita. Si queremos estar involucrados en este juego de infinito crecimiento y posibilidad, ayudara mucho hacernos amigos de nuestra incomodidad, porque estaremos entrando mucho en contacto con ella.


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