Nuestro poder de adaptación


Es una realidad que no podemos controlar las cosas que nos suceden pero si podemos controlar como reaccionamos a ellas.

La vida es un constante cambio y aunque tratemos de planear como se van a dar las cosas, rara es la vez que nuestra realidad se da de la misma manera que la expectativa que teníamos.

Tratar de luchar contra lo que no podemos controlar es como pegarle a una pared, no estamos logrando nada y únicamente nos lastimamos.

Charles Darwin, decía que las especies que mejor sobreviven no son las más fuertes, sino las que se saben adaptar mejor al cambio. Como humanos, para la mejor evolución de nuestro ser, también tenemos que saber adaptarnos a los cambios infinitos con los que la vida nos sorprende.

Con nuestra práctica diaria de meditación, llegamos a niveles profundos de descanso y a su vez nos llenamos de energía de adaptación. Esta energía nos permite adaptarnos con facilidad a las demandas del día sin que nos estresemos cada vez que tengamos un cambio de expectativa.

Poco a poco nos empezamos a dar cuenta de que ya no estamos luchando contra el control, y en vez nos estamos adaptando con facilidad a lo que sea que se nos ponga en frente.

Pensemos como cuando andamos en bicicleta. Si vemos una subida, nos adaptamos y pedaleamos más fuerte para subirla con facilidad. Después de la subida viene la bajada, entonces frenamos con precaución. Luego, con la curva encontramos el balance perfecto para tomarla sin caernos.

Esto es fluir, esto es vivir.


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