Las Perlas de cada situación…


Gurú Deva, el maestro de nuestra tradición, vivió en silencio en el Himalaya por más de 40 años. Durante ese tiempo se volvió muy famoso en India por el nivel de iluminación tan alto al que había llegado. Poco tiempo después fue nombrando el Shankaracharya, la autoridad más alta spiritual en la India.

Un día, Gurú Deva fue invitado por dos niños a una cena familiar. La familia, feliz por la visita que iban a tener, hizo preparaciones toda la semana para la visita tan especial que iban a tener.

Hoy en día sigue siendo un gran honor que un Gurú vaya a tu casa o reunión familiar.

El día de la cena, los dos niños tenían a ir a recoger a Gurú Deva en su casa para acompañarlo en el camino a la cena.

Antes de recoger a Gurú Deva, los niños estaban jugando en el bosque y encontraron el cadáver de un perro mitad comido. Siendo algo traviesos, como los niños pueden llegar a ser, hicieron un plan para poner a prueba al gran maestro.

Llevaron lo que quedaba del cadáver del perro y lo dejaron a la mitad del camino por donde pasarían con Gurú Deva.

Los niños entonces pasaron por Gurú Deva y caminando hacia la reunión familiar se toparon con el cadáver mitad comido del perro. Fingiendo sorpresa al ver ese objeto misterioso a mitad del camino, los niños corrieron a “investigar” que era. Le dijeron a Gurú Deva que mejor deberían de tomar otra ruta para evitar ver esa horrible imagen.

Sin inmutarse, Gurú Deva siguió caminando por el mismo camino. Acercándose al cadáver del perro, se tapó la nariz con su pashmina, se hinco junto al perro y se acercó para verlo más de cerca. Los niños se mantuvieron a distancia y observaban la prueba que le habían puesto al gran maestro.

Gurú Deva los llamo para que se acercaran a donde estaba el. Y los niños obedecieron a pesar del fuerte olor, ya que su curiosidad era aún más fuerte.

“Mira sus dientes. La manera en la que la luz de la luna brilla en ellos, parecen un collar de perlas” dijo Gurú Deva.

Los niños se quedaron asombrados de la capacidad del maestro de ver la manera en la que encontró algo tan hermoso dentro de una imagen tan horrible, se quedaron sin palabras. Entonces llorando le contaron el plan que habían hecho y le pidieron perdón. Todo fue perdonado.

A veces nos encontramos en situaciones o interacciones que agitan o despiertan aversión dentro de nosotros. Aquí es importante acordarnos de esta historia.

Como meditadores queremos cultivar la habilidad de quedarnos y jugar en vez de huir o pelear. Cuando nos acordamos de buscar las perlas de dientes en cualquier situación, es evidencia de nuestro gran crecimiento.

Toma práctica. Pero entre más meditas, más sencillo se vuelve.


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