Los deseos


Existe la noción, especialmente con personas que llevan practicas espirituales, que creen que para llevar una vida balanceada tienen que dejar de desear. Creen que los deseos solo traen sufrimiento.

Esta idea es completamente errónea. Esto viene sobre algo que dijo Buda y que ha sido malinterpretado y generaciones de personas meditadoras o espirituales han tratado de adaptar a su vida diaria. Se cree que Buda dijo que el deseo trae sufrimiento. Entonces creemos que no podemos desear y de esa manera tratamos de llevar una vida balanceada tratando de evitar a toda costa los deseos que puedan llegar a surgir en nosotros. Al interpretar lo que dijo Buda se perdió algo indispensable en esta valiosa lección, lo que Buda realmente dijo fue el APEGO al deseo crea sufrimiento.

En la tradición védica creemos que los deseos son buenos. Los deseos surgen en nosotros como pequeñas banderas que nos manda el universo guiándonos hacia donde tenemos que ir. Hacia donde esta ese camino que es correcto para nosotros y que quitara de nuestra vida cualquier fricción. Por eso es sumamente importante escuchar nuestros deseos, nos están llevando a nuestro camino de mejor evolución. Surgen deseos en nosotros porque somos seres vivos, parte del universo o de Dios, como sea que lo quieras llamar, y el universo quiere sentir a través de nosotros que se siente hacer lo que sea que estemos deseando. Si se nos antoja ir a China, o casarnos, o cambiarnos de trabajo es porque el universo quiere sentir a través de nosotros que se siente vivir esas experiencias.

Cuando surge un deseo en nosotros tratamos de dirigirnos hacia ese camino. Pero lo hacemos sin estar atados rígidamente al resultado y al tiempo específico en el que queremos lograrlo. Porque el deseo no es lo que nos provoca sufrir, lo que nos provoca el sufrimiento es estar atados al resultado de ese deseo. Entonces caminamos para tratar de cumplirlo, pero sin estar atados a los tiempos ni a los resultados. Porque hay veces que ese deseo nos llega no por el hecho de cumplirlo, pero porque a lo mejor en esa trayectoria había algo nuevo que descubrir o una lección que aprender.

Entre más y más meditamos más nos damos cuenta que en realidad no es que yo tenga una necesidad de cumplir un deseo propio para llegar a la iluminación, más bien es que hay una necesidad y yo tengo que llevar la iluminación a ese lugar. en nuestra práctica diaria de meditación nos damos cuenta que ya somos luz, y cuando nos llegan deseos no es simplemente para iluminarnos más, es para llevar la luz a donde no existe. Ya estamos realizados y llevamos esa realización a donde más sea necesitada.


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