Transmuta tu Dolor en Arte
- 18 feb
- 2 Min. de lectura

Sentir conexión con una pieza de arte es una experiencia hermosísima. Saber que alguien, en algún lugar del mundo, se sintió exactamente como te estás sintiendo te hace sentir completamente acompañado en el mundo. Esta experiencia te permite sentir conexión no solo con el arte mismo, sino también con la persona que creó esa pieza de arte.
El arte es tanto para el público como también para el artista. El arte nos permite transmutar nuestro dolor en arte, y esa es la alquimia más preciosa que hay. La vida nos avienta situaciones complicadas que nos pueden provocar emociones negativas. Parte del aprendizaje es transmutar esa emoción y convertirla en arte, es parte importante de la catarsis y la sanación.
Crear arte de nuestro dolor es ponernos en ese estado vulnerable, es poner nuestro corazón, nuestra conciencia y nuestra humanidad allá afuera para que el mundo pueda verlo y asimismo conectar con la experiencia y a través de eso ayudar a otros a sanar. No puedo imaginar una alquimia más preciosa que esa.
Un ejemplo perfecto de esto es un concierto. Un artista transmuta experiencias fuertes de vida en canciones en la que miles de personas se sienten identificadas. En el concierto, al escuchar esta música, con la que ya tienen una relación y una historia, vuelven a sentir en cada fibra de su cuerpo un acompañamiento, un apapacho, un enaltecimiento de cantar, llorar, bailar o lo que sea que la música les está provocando. Asimismo, el artista, que está cantando y tocando su música, también tiene una conexión no solo con su arte sino también con cada persona del público que está respondiendo a la música. El público mismo también tiene una conexión y una sinfonía con sí mismo sabiendo que todos sienten la misma conexión con la misma pieza de arte, o en este caso, canción. Y eso hace que todos se sientan completamente vivos.
No todos tenemos que ser artistas para poder transmutar nuestro dolor en arte. El artista es aquel que puede expresar su humanidad mediante algún medio. Si no tenemos un medio específico, la vida misma puede ser ese medio.
Mediante la meditación podemos permitir de manera más fácil y clara que nuestro dolor y nuestros traumas se transmutan en algo positivo y hermoso, para que entonces, el arte y su expresión misma sea la manera en la que vivimos la vida. La vida misma se vuelve la obra de arte en donde puedo expresarme libremente y conectar de maneras más profundas con todos los seres para siempre tener experiencias compartidas, estar totalmente presente y así vivir la vida como si fuera una obra de arte. El artista soy yo, el medio es la vida misma y la expresión del arte es la manera en la que vivo y disfruto la vida así como también las conexiones que formo en el camino.
Con mucho cariño y Jai Guru Deva,
Isa






















Comentarios