¡Celebremos a los muertos!


Estamos en una época del año en donde recordamos a los muertos. En la tradición védica no decimos que murieron, decimos que dejaron su cuerpo. Decimos que dejaron su cuerpo porque aunque físicamente no los podamos localizar, siguen presentes. Están presentes en todos lados.

Si lo vemos de esta manera, nos damos cuenta de que cuando vivían y tenían cuerpo físico, únicamente estaban localizables en un lugar. Únicamente estaban localizables en un cuerpo. Si esa persona si iba a vivir a Rusia, únicamente los podíamos localizar en Rusia. Pero cuando dejan su cuerpo están mucho más disponibles para nosotros. Ahora los podemos localizar en todos lados, no únicamente en un lugar. Entonces, siempre están acompañándonos.

Pensémoslo así, hay un vaso de agua dentro de un océano. Ahí está el vaso, lleno. Eso es como una persona. Esta ahí localizable. Pero cuando quitamos el vaso, el agua sigue ahí. No por quitar el vaso significa que quitamos el agua que estaba dentro del vaso. El agua sigue ahí, siempre. Siempre disponible para nosotros. Localizable no solamente en donde estaba el vaso, ahora localizable en el océano ilimitado. Está localizable en el rincón más profundo de los mares y también en la ola que toca nuestros pies.

Aunque no estén esas personas en físicamente con nosotros. Hoy las recordamos y les hacemos honor. Recordamos su presencia, su historia, sus gustos, sus disgustos, recordamos lo increíble que eran siempre. Sentimos su presencia. Les ponemos la comida que más les gustaba y hasta pequeños accesorios que les encantaban. Todo esto lo hacemos para honrar su presencia, para enseñarles cuanto significaron para nosotros, cuanto los extrañamos y cuanto los vamos a amar siempre.

Y aunque las tradiciones son hermosas, en especial las mexicanas, no nos olvidemos de lo que las tradiciones nos enseñan. Nos enseñan a no olvidar cosas importantes. Nos enseñan a recordar. Nos unen y nos hacen darnos cuenta de cosas. Entonces utilicemos esta tradición para darnos cuenta de que aquellos que han dejado su cuerpo SIEMPRE nos acompañan. Siempre están con nosotros y los podemos localizar en todo momento.

Aunque los recordemos en un día no especifico a hoy, los podemos sentir cuando los recordamos. Cuando pensamos en ellos podemos sentir una brisa en el aire que nos abraza, o como le sucede a una de mis mejores amigas, cuando recuerda, una mariposa amarilla la acompaña siempre. Los podemos sentir en naturaleza majestuosa que nos llena de vida. Los podemos sentir siempre, en donde sea que estemos, porque ahí están, en todos lados.


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