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All Inclusive Awareness

  • hace 5 días
  • 3 Min. de lectura
Una persona promedio utiliza entre el 2% y el 10% de su potencial mental. Esto tiene muchas implicaciones en cómo vivimos y en las limitaciones que experimentamos frente a todo lo que podríamos llegar a vivir. Una de ellas es que solemos ver las cosas en partes, o tomar una parte por el todo.
Una persona promedio utiliza entre el 2% y el 10% de su potencial mental. Esto tiene muchas implicaciones en cómo vivimos y en las limitaciones que experimentamos frente a todo lo que podríamos llegar a vivir. Una de ellas es que solemos ver las cosas en partes, o tomar una parte por el todo.

Es decir, muchas veces percibimos la vida en blanco o negro, sin poder ver la escala de grises que existe entre ambos.


Cuando empezamos a meditar, esto comienza a cambiar, porque expandimos nuestra capacidad mental. Imaginemos que nuestra mente es como un capuchino, y que la espuma representa ese 2–10% de nuestro potencial. Normalmente vivimos y actuamos desde esa capa superficial. Muchas prácticas buscan eliminar la espuma; lo que nosotros hacemos es ir más allá de ella.


Nuestro mantra nos permite trascender ese 2–10% y empezar a experimentar estados más profundos de nuestra mente. Al hacerlo, expandimos nuestra conciencia. Y cuando regresamos, no volvemos solo a la espuma: regresamos a la superficie, pero conectados también con la profundidad. Poco a poco dejamos de vivir únicamente desde ese 2–10% y comenzamos a acceder a más de nuestro potencial. La profundidad de la meditación empieza a permear nuestra vida diaria: podemos estar en actividad y, al mismo tiempo, sentir esa calma y esa expansión. Dejamos de ver todo en blanco o negro y comenzamos a tener una experiencia más inclusiva, donde aparece toda una gama de grises.


Esto nos permite sostener experiencias aparentemente contradictorias al mismo tiempo. Uno de mis ejemplos favoritos es el de un alumno que, después de más de 10 años tomando antidepresivos, sintió que, gracias a su práctica, estaba listo para dejarlos. Con acompañamiento médico, comenzó el proceso, y su primer reporte fue: “Estoy triste, pero estoy feliz de estar triste.”


Poder experimentar la tristeza y, al mismo tiempo, una felicidad que la contiene o la sostiene, es el tipo de experiencia que surge cuando nos establecemos en nuestra práctica y en el estado de conciencia pura. No se trata de estar tristes o felices, sino de poder sostener ambas cosas a la vez.


El otro día viví algo en la naturaleza que refleja esto perfectamente. Fuimos a acampar a un lugar donde había un río de un lado y el mar del otro. Al meternos al río, notamos algo fascinante: el agua en la superficie era fría y salada, mientras que en el fondo era caliente y dulce. Esto sucede porque el agua del mar entra al río y ambas corrientes conviven sin mezclarse completamente.


Esta experiencia es una metáfora perfecta de cómo podemos sostener distintas realidades y sentimientos al mismo tiempo. Todo es válido. Todo puede coexistir. Entre más capacidad tenemos de sostener esto más verdades entendemos sobre la naturaleza humana, el universo y la conciencia. 


A esto le llamamos all inclusive awareness: una conciencia que lo incluye todo. Una persona en un estado de iluminación no deja de sentir emociones como la tristeza; claro que las siente, como puedes sentir el agua fría en la superficie. Pero eso no es lo único que está presente. En lo profundo, hay un estado de infinita felicidad, como el agua calentita en el fondo del río. Y es posible experimentar ambas cosas al mismo tiempo.


La meditación expande nuestro espectro. Pasamos de ver la vida en blanco y negro, a percibir la escala de grises, y con el tiempo, a experimentar todo el espectro de colores y matices… todo al mismo tiempo. Pasamos de blanco o negro a todo el espectro del arcoiris. 


Con todo mi cariño y Jai Guru Deva,

Isa



 
 
 

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