Dejemos el Control...

"Cada día de tu vida parece estar compuesto por miles de momentos en los que ocurren distintas cosas. Pero, si miras más a fondo, ¿no hay siempre un único momento? ¿No es la vida siempre "este momento"?". -Eckhart Tolle-

Es una verdad universal que rara es la vez en nuestra vida cuando realmente tenemos el control sobre alguna situación, pero de todos modos lo buscamos. Por lo general hacemos películas mentales de cómo nos gustaría que se llegara a dar esta u otra situación. Pero rara vez pasa como nos lo imaginamos. Hay veces que la vida nos sorprende y las situaciones se dan mejor de lo que nos esperábamos y hay veces que las situaciones son menos sorprendentes. Cuando estamos creando estas situaciones o expectativas en nuestra cabeza dejamos de vivir en el momento porque nos estamos preocupando por cosas que ya sucedieron o cosas que aún no suceden. Y nos robamos a nosotros mismos del presente, el momento más bello, el único momento que realmente existe. Cuando hacemos estas películas mentales y no se dan como queremos y tenemos que cambiar de expectativa entonces sufrimos.

Cuando meditamos cedemos el control y dejamos que lo que tenga que pasar pase y lo disfrutamos enormemente. Empezamos pensando el mantra y entonces el mantra toma el control de nuestra meditación. A veces el mantra nos lleva a esos niveles más profundos de la mente y a veces los pensamientos se apoderan de la meditación y nos quedamos con meditaciones que no son tan profundas. Aprendemos que no importa el tipo de meditación que tenemos si no lo que realmente importa es como nos sentimos fuera de la meditación. Ahí es cuando realmente vemos los efectos. Aprendemos que si controlamos nuestra meditación y como queremos que sea entonces realmente no estamos meditando de la manera correcta. Entonces cedemos el control el esfuerzo y dejamos que lo que sea que tiene que suceder suceda y entonces meditamos correctamente.

La manera en la que meditamos se convierte una metáfora de cómo debemos de vivir. Naturalmente aprendemos a dejar de tratar de controlar las cosas, personas y situaciones. También dejamos las expectativas y entonces descubrimos la libertad de disfrutar cualquier lugar y situación. Cuando esto sucede comenzamos a relajarnos y a disfrutar sin importar en dónde nos encontremos. Si estamos atorados en el tráfico no le gritamos al de junto para que se mueva. Nos sumergimos en el momento, en el presente y naturalmente lo empezamos a disfrutar. Ya sea que pongo buena música y me relajo o le marco a algún amigo para platicar. Cualquiera que sea la situación, la aprendemos a disfrutar al máximo.

Es nuestra responsabilidad dejar de tratar de controlar todo y en vez dejar que la vida nos lleve a donde tengamos que estar, porque de todos modos nos va a llevar a ese lugar, entonces mejor nos relajamos, disfrutamos y lo vivimos. Porque la vida está hecha para vivir, disfrutar y para que encontremos la felicidad. Y la felicidad está en todos lados, pero hay que atrevernos a verla a los ojos y disfrutar de ella porque siempre nos acompaña.


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