Cuando trascendemos...


Un día común y corriente consiste en mucha actividad mental y física. Ya sea que estemos pensando cómo resolver algún tema de trabajo o familiar, o estemos caminando de un lugar a otro.

Cuando meditamos, al sentarnos cómodamente y cerrar los ojos, experimentamos otro estado mental. Experimentamos el estado menos exaltado. Y tranquilamente comenzamos el mantra. Aunque no lleguemos a profundizar, no importa, ya que estamos creando un contraste enorme a lo que normalmente vivimos.

Por eso es que no juzgamos nuestras meditaciones. Todas las meditaciones son buenas y están sirviendo un propósito, están haciendo lo que sea que es necesario, en ese momento, para la mejor evolución de nuestro ser.

Habrá veces en donde nuestras meditaciones estarán llenas de pensamientos. Esto no significa que estamos meditando mal. Cuando nos damos cuenta que estamos pensando dentro de la meditación, es una señal de que nuestro cuerpo acaba de liberar estrés. Entonces como efecto secundario, la mente se activa, por lo tanto, empezamos a pensar.

Cuando pensamos dentro de nuestra meditación, algo increíble está sucediendo, estamos liberándonos de todo lo que no nos es relevante. Estamos liberando dolores, resentimientos, ansiedades, enojos, miedos y todo lo que se interpone para poder llegar a nuestra verdadera felicidad.

Cuando trascendemos llegamos a ese estado que va más allá del pensamiento, a ese estado de donde salen todas las ideas y toda nuestra creatividad. Lo que en verdad está sucediendo es que estamos regresando a nosotros mismos. Y esta experiencia tiene un extraordinario efecto en nuestra confianza propia y en cómo nos aceptamos.

La antigua sabiduría decía que ser tú mismo radica mucho más allá que solo eso. De acuerdo a textos antiguos, la mayoría de las culturas y religiones decían que ser tú mismo también es una manera de estar en contacto con una consciencia universal superior.

Entre más meditamos más entramos en contacto con este estado menos exaltado y con esa consciencia universal superior. Entonces al hacer esto y limpiarnos de todas esas emociones y ruidos que nos impiden entrar en contacto con lo que realmente somos podemos escuchar de manera más eficiente y clara todo aquello que es correcto para nosotros.

Nuestro camino se vuelve mucho más claro y fácil de seguir. Comenzamos a vivir la vida que está destinada para nosotros.


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