BRINCA Y LUEGO VOLTEA


Cuidarnos es un instinto natural del cuerpo. Cuando el cuerpo sabe que está en un lugar peligroso naturalmente sentimos miedo para protegernos. Lo mismo pasa con los animales, si a un perro lo acercas a una ventana naturalmente se quiere alejar de ella porque sabe que es peligroso.

El problema no es que nuestro cuerpo nos proteja cuando realmente estamos en peligro, el problema es que por todos los estreses que hemos vivido; el miedo se vuelve un constante jugador en cómo nos desenvolvemos en nuestra vida diaria.

Cuando empezamos a meditar es natural que empecemos a escuchar mucho más claro lo que nuestro cuerpo necesita y las señales que universo nos manda constantemente. Estas señales siempre nos dan una idea, una guía del lugar y el momento en donde tenemos que estar.

A lo mejor nos dan ganas de irnos a China, o de hablarle a alguna persona, o de escribir un libro o cualquier otra cosa. Eso es porque como seres vivos y conscientes, somos el universo en forma humana por un ratito. El universo quiere sentir a través de nosotros que se siente hacer ese impulso. Por eso es muy importante seguir ese encanto, ese impulso que es el que nos toca vivir en ese preciso momento.

A veces seguir ese encanto, eso que nos llama nos puede dar miedo. Nos llenan de miedo porque es algo que nunca hemos hecho, algo que va en contra de la idea que creemos que tenemos de nosotros.

Nos da miedo arriesgarnos porque siempre nos han dicho que antes de brincar tenemos que voltear y ver a donde vamos a brincar. Analizar si el brinco vale la pena. Ver que tan ancho es el brinco, ver si sí vamos a poder lograrlo, analizar las consecuencias y ver si vale la pena lo que está del otro lado. Entonces en lugar de simplemente brincar nos detenemos y lo pensamos horas y horas. A veces si brincamos y a veces preferimos no.

Es importante saber que el universo SIEMPRE nos está cuidando. Y saber que cuando tenemos un encanto o un instinto de hacer algo, lo hagamos. Porque eso es lo que es correcto para nosotros en ese momento. En vez de voltear antes de brincar, lo que tenemos que hacer es BRINCAR y LUEGO VOLTEAR.

Tenemos que brincar sin dudar, sin dudar de nuestro proceso, sin dudar de si vamos a fallar o no, sin dudar de si vas a alcanzar o no, brincamos y punto. Y siempre llegaremos al lugar donde tenemos que llegar. Porque el universo quiere que llegues a ese lugar. Y ya que hayas llegado ya puedes voltear y ver todo lo que has logrado. Todo el proceso tan increíble y el avance tan grande.

Porque el universo SIEMPRE te está cuidando.


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