No es callar la mente, es SANAR la mente.
- hace 7 días
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Una de las epidemias más grandes de nuestra época es que la mente no deja de pensar. Pasamos el día entero inmersos en un diálogo interno constante. Muchas veces reviviendo el pasado y preguntándonos qué hubiéramos hecho diferente; otras, tratando de anticipar con ansiedad un futuro que casi nunca sucede como lo imaginamos.
Se estima que una persona tiene entre 60,000 y 100,000 pensamientos al día. Lo sorprendente no es solo la cantidad, sino que alrededor del 98% de esos pensamientos son repetitivos. Es decir, la enorme mayoría no aporta nada nuevo: son los mismos pensamientos dando vueltas una y otra vez.
Eso significa que únicamente un pequeño porcentaje de nuestros pensamientos es realmente creativo, útil o relevante para resolver lo que tenemos enfrente. El resto es ruido mental.
Por eso muchas personas creen que el objetivo de la meditación es callar la mente. Existen prácticas que pasan horas intentando detener los pensamientos, concentrarse o mantener la mente en silencio.
Pero el secreto no está en callarla. El secreto está en ir más allá de la mente activa y, desde ese lugar, sanarla.
Cada vez que meditamos entramos en un estado de descanso profundo que permite al sistema nervioso liberar el estrés acumulado. Al mismo tiempo, nuestra consciencia se expande de manera completamente natural.
Y cuando el estrés comienza a desaparecer, también disminuye la necesidad de producir ese pensamiento repetitivo.
Poco a poco, esos pensamientos automáticos son reemplazados por pensamientos que realmente sirven: ideas creativas, soluciones a problemas, momentos de claridad, gratitud, intuiciones o simplemente el pensamiento adecuado para el momento que estamos viviendo.
El problema nunca fue la cantidad de pensamientos. El problema es la cantidad de pensamientos repetitivos.
Son ellos los que agotan nuestra energía mental y hacen que queramos escapar de nuestra propia mente.
Pero cuando esos patrones empiezan a desaparecer, la mente deja de ser un lugar ruidoso y se convierte en una herramienta extraordinaria.
Comenzamos a experimentar ese estado de flow que todos conocemos: cuando las ideas llegan con facilidad, las soluciones aparecen sin esfuerzo y sentimos que la vida fluye en lugar de sentirse como una lucha.
La mente deja de ser un lugar del que queremos escapar y se convierte en nuestra gran aliada. Una aliada que trabaja a favor de nuestro mayor potencial y nos acompaña con claridad, creatividad y sabiduría en todo lo que hacemos.
Con todo mi cariño,
Jai Guru Deva
Isa

























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