Effortlessness vs. Frictionlessness

En la meditación, una de las primeras instrucciones que recibimos es que entre menos nos esforcemos, mejor vamos a meditar. Al principio, esto puede parecer extraño o incluso contraintuitivo con respecto a lo que muchas veces pensamos que debe ser la meditación.
Puede parecer raro pensar que el mantra que acabamos de recibir funciona mejor no cuando nos concentramos en él, y en vez lo pensamos naturalmente.
Para saber que voy por el camino correcto en la meditación, basta con que no haya esfuerzo. Si no me esfuerzo, sin importar cómo se vea la meditación, lo estoy haciendo bien y la meditación está haciendo lo que tiene que hacer.
Entre menos hacemos, más logramos.
Poco a poco, la instrucción de cómo meditar se va convirtiendo también en una instrucción de cómo vivir. Dejo de tratar de controlar, dejo de buscar que las cosas se vean de cierta manera y comienzo a actuar de la manera más natural posible. Esto me permite ver cómo las cosas pueden desenvolverse de la mejor manera para mí.
Claro que en la vida, a diferencia de la meditación, hay momentos en los que sí hay que esforzarse. Por ejemplo, a veces, aunque me dé flojera, tengo que hacer el esfuerzo de sacar a Uma, mi perrita, a pasear por las mañanas. La diferencia es que, aunque haya esfuerzo, no necesariamente hay fricción.
En la vida diaria, para saber que voy por el camino correcto, no necesito que todo sea effortless; basta con que no haya fricción.
La vida no siempre tiene que ser difícil; no está diseñada para eso. Eso no significa que no haya retos o que nunca tengamos que esforzarnos. El esfuerzo es parte de la acción. La fricción aparece cuando estoy luchando contra corriente, tratando de forzar algo y no siento apoyo de la naturaleza.
Cuando constantemente siento que tengo que empujar las cosas, forzarlas o luchar contra ellas, es una buena oportunidad para preguntarme si estoy actuando desde el estrés o desde mi naturaleza. En cambio, cuando las cosas fluyen, aunque requieran esfuerzo, normalmente es una señal de que voy por el camino correcto.
Conforme más medito, menos estrés hay en mi sistema nervioso, mi consciencia se expande y comienzo a utilizar un mayor potencial mental. Esto hace que cosas que antes parecían difíciles o generaban mucha fricción poco a poco dejen de sentirse así. Tengo un mayor rango de posibilidades, una percepción más amplia y más recursos para resolver, descifrar y encontrar soluciones creativas a cosas que antes me parecían difíciles.
Con todo mi cariño y Jai Guru Deva,
Isa

























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