Let Yourself Be Bored

Vivimos en un mundo en el que estamos constantemente sobre estimulados. Nos cuesta trabajo ver una película sin revisar el celular, estar en un semáforo sin sacarlo o simplemente estar quietos sin buscar algo que nos entretenga.
Tenemos una enorme aversión a estar aburridos o, simplemente, a estar. En cuanto no tenemos nada que hacer, buscamos algo que nos distraiga.
El otro día, leyendo un texto sobre Ayurveda y algunos consejos para vivir una vida más balanceada, uno de ellos decía: déjate estar aburrido.
Me pareció muy interesante porque tendemos a pensar que el aburrimiento es algo malo. Desde una perspectiva védica, muchas veces surge de una necesidad de escapar del momento presente. Sentimos que lo que está sucediendo no es suficientemente enriquecedor y buscamos algo que nos saque de ahí.
Pero hoy en día ni siquiera nos permitimos llegar al aburrimiento.
El aburrimiento, usado apropiadamente, puede crear espacio para descubrir qué sucede cuando dejamos de consumir estímulos constantemente. Puede crear las condiciones para que la mente comience a generar en vez de consumir.
Pensemos en un niño aburrido. Nuestro primer impulso puede ser darle un iPad para que se entretenga. Pero si dejamos que ese aburrimiento se desenvuelva, quizá el sillón se convierta en un fuerte o el piso en lava. El aburrimiento dio espacio a la imaginación.
Lo mismo nos pasa como adultos. Estamos en el coche, hay tráfico y sacamos el celular. Pero si no seguimos ese impulso, podemos descubrir todo lo que está sucediendo a nuestro alrededor: las gotas de lluvia bajando por la ventana, un árbol moviéndose con el viento o un niño jugando en el parque.
Permitirnos estar aburridos también nos da espacio para pausar, sentir cómo estamos realmente y escuchar qué necesitamos.
El aburrimiento puede abrirnos la puerta al momento presente.
Estamos tan ocupados tratando de entretenernos y de hacer, hacer, hacer, que pocas veces nos permitimos simplemente ser. Al principio puede sentirse aburrido en contraste con la estimulación constante a la que estamos acostumbrados. Pero si nos permitimos estar, sin tratar de llegar a ningún otro lado ni hacer ninguna otra cosa, podemos comenzar a experimentar lo que ya está sucediendo.
Te invito a permitirte pequeños espacios sin estimulación. Come sin mirar el celular. Haz un trayecto en coche sin scrollear. Observa, siente y experimenta.
Ve qué sucede cuando te permites estar.
Con todo mi cariño y Jai Guru Deva,
Isa

























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