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El Cuerpo Sagrado

hace 4 días
2 min de lectura
En muchas prácticas espirituales se deja un poco de lado al cuerpo, pensando que puede ser una limitante para explorar la liberación.
En muchas prácticas espirituales se deja un poco de lado al cuerpo, pensando que puede ser una limitante para explorar la liberación.

Pero, en realidad, el cuerpo es el vehículo sagrado y precioso que sostiene nuestra consciencia, y hay que tratarlo como tal.


Podemos llegar al extremo de cuidar templos y tratarlos como lugares sagrados, convirtiéndolos en espacios de absoluta devoción. Pero muchas veces olvidamos que nuestro cuerpo también es nuestro templo. Es a través de él que podemos experimentar la belleza de la vida.


En Occidente estamos muy acostumbrados a valorar el cuerpo más por cómo se ve que por lo que hace por nosotros. Muchas veces buscamos la perfección física por encima de la salud y de sentirnos bien. Si nuestro cuerpo no se ve de cierta manera, podemos incluso dejar de sentirnos bien con él.


A veces llegamos a ser violentos con nuestro cuerpo. Le exigimos energía cuando no la tiene, que digiera bien cuando quizá no le estamos dando alimentos fáciles de digerir, o que no se enferme cuando lo estamos llevando al límite. Incluso nos enojamos con él cuando no responde como queremos, sin considerar que quizá está estresado y haciendo todo lo posible por mantenernos vivos.


El cuerpo es algo profundamente precioso porque es lo que nos permite experimentar, disfrutar y vivir la vida. Por eso tenemos que cuidarlo, nutrirlo y escuchar lo que necesita, sin importar cómo se vea.


Muchas veces hacemos exactamente lo contrario. Lo llevamos a extremos para conseguir cierta apariencia, le damos cosas que sabemos que no le hacen bien porque buscamos placer o, al contrario, comemos productos de dieta porque creemos que nos ayudarán a vernos de cierta manera. Nos enfocamos mucho más en cómo se ve el cuerpo que en cómo se siente el cuerpo.


Pero nuestra experiencia de la vida depende de él.


Somos dependientes del cuerpo incluso para experimentar el estado de bliss. El cielo no es solamente algo allá afuera que nos espera cuando morimos, si es que nos portamos bien. El cielo es una experiencia que depende del cuerpo.


Es mediante el cuerpo que podemos experimentar todos los placeres terrenales. Y para experimentar lo divino y lo celestial necesitamos la expansión de consciencia, que es lo que cultivamos cada vez que meditamos.


El cuerpo es el punto de unión entre lo celestial y lo terrenal, y tenemos la capacidad de experimentar ambos a través de él. Por eso es tan importante cuidarlo y tratarlo como el templo sagrado que es.


Recordemos que incluso nuestra capacidad de experimentar bliss depende de tener un cuerpo capaz de vivir esa experiencia. Escuchemos lo que nos pide y, en la medida de lo posible, démosle lo que necesita.


Con todo mi cariño y Jai Guru Deva,

Isa

 
 
 

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